Del ser sibarita

8483monaco-monte-carlo-1897-posters.jpg

 Del ser sibarita
Por Sociólogo Malctor 

Una de las pocas sensaciones a la que vale la pena entregarse –tenga o no sentido la existencia, y más aún si no lo tiene– es al disfrute. A los momentos de placer igual que a la alegría no hay que sacarles la vuelta; hay que aprovecharlos y hacernos con ellos una vida buena. Esta verdad de Perogrullo conviene recordarla, porque el gusto, que es el que nos permite disfrutar, no es innato más que en una mínima porción y, sin embargo, la educación que es la encargada de completar lo que la naturaleza no nos da, generalmente lo ignora: no hay escuelas ni planes de estudio ni maestros, salvo maravillosas excepciones, que nos enseñen a disfrutar. A nadie hay que enseñarle a disfrutar el dulce, pero para apreciar todos los demás sabores hay que aprender. A nadie hay que enseñarle a disfrutar las melodías cuyos ritmos son simples; pero para gozar la música de concierto hay que aprender. A nadie hay que enseñarle a interesarse en un chiste o en una anécdota; pero para llegar al placer de la literatura hay que aprender.  (De la Borbolla, 2004)

  Óscar de la Borbolla                                                                                

Oscar de la Borbolla siempre me ha parecido el clásico erudito loco que habla con verdad, del tipo de persona con la que puedes departir de todo y aprender  en cada momento. Es por eso que decidí poner ese fragmento de una de sus editoriales para dar inicio a este post, el tema es el ser sibarita.

 

Pero que es y como se llega a ser un sibarita; si bien todas tienen como principio el placer hay muchas definiciones de lo que es un sibarita, por una parte se dice que  es toda aquella persona de gustos refinados producto de su poder adquisitivo, normalmente miembros de la clase alta que pueden consumir los mejores vinos, degustar alimentos en los mejores restaurantes y conducir los mas bellos autos. Aquí el sibarita es producto del dinero, pero habría que preguntarse si el placer es derivado del producto en si o es de saber que solo pocos como el pueden consumir  lo mismo que el.

 

Otra definición del sibarita se refiere a la persona  que mediante la educación se le ha enseñado a disfrutar de los grandes placeres de la vida ahí donde se les encuentre, productos relevantes en los cuales se puede percibir el gran esfuerzo invertido en ellos y que si bien su costo en algunas ocasiones es de considerarse, no es determinante.

 

Lo que si es determinante es la educación, para poder valorar una película, una canción, un libro, una cerveza y hasta una teoría social se deben tener elementos que apoyen nuestra opinión.  Cuantas personas no experimentaron un deliquio cuando vieron Titanic, no así  con Pulp Fiction o Children of men debido a que muchas personas no las entienden y como argumento final, V for Vendetta y su simbolismo se entiende de manera diferente cuando se conoce un poco sobre teorias simbólicas. Y para entender hay que saber…

 

Y bien, puede que alguien cuestione y diga que eso es muy snob, muy wanna be y estaría en lo correcto si tomara esta filosofía solo por aparentar que es alguien, por creer que va a ser mejor persona si sabe de  libros o vinos. Ser un sibarita es una forma de vida, una percepción filosófica que busca el enriquecimiento de la mente y el espíritu mediante el conocimiento y entendimiento de un mayor parámetro de la vida.

 

Finalmente la pregunta seria ¿Y como inicio el camino para ser un sibarita?, la respuesta nuevamente parte de una reflexión de Oscar de la Borbolla

 

 ¿Cómo se pasa del dolor del hambre mitigada sin más al momento en el que el comer se vuelve un arte: ese banquete de sabores en el que no pueden faltar la compañía agradable, la conversación inteligente, los buenos modales y hasta un digestivo musical de fondo? El primer paso fue una probadita y luego otra y otra, hasta que nos construimos un paladar educado. Cada probadita tiene que ser amable, porque de lo contrario el sabor descubierto a la mala no estará presente en nuestra mesa nunca. Igual pasa con el placer de la lectura: no puede antojársenos leer aquello que se nos ofrece como castigo o como obligatorio o como un nutriente de virtudes indiscutibles: nadie le encuentra el gusto a las emulsiones de hígado de bacalao y, me atrevería a afirmar, que tampoco al Quijote, al Mío Cid y a tantas otras obras estupendas que por su inoportunidad apartan para siempre al niño o al joven de la lectura. Probaditas agradables de la diversidad hasta que cada quien libremente elija sus propios banquetes. (De la Borbolla, 2004)                                                                                      

 Óscar de la Borbolla 

Bibliografía 

· De la Borbolla, Oscar. (2004) El sibarita de la lectura [2008]

 
 
 

 

 
 

 

Anuncios

~ por rocambolesque en 16 julio 2008.

Una respuesta to “Del ser sibarita”

  1. Excelso!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: